Misa de San Judas
La misa de San Judas correspondiente al mes de Febrero, se celebrará el día 1 de Marzo a las 19:30h.
Comentario al Evangelio del 28 de febrero de 2016
Fe y familia (Lucas 13, 1-9)
Uno de los problemas de nuestras familias cristianas es el de la transmisión de la fe a los hijos. Padres creyentes y comprometidos con su fe se han encontrado con que sus hijos la rechazan abiertamente o se mantienen en la tibieza del catolicismo sociológico. Esta situación escapa a un análisis simplificador.
Pero Dios Padre nunca se da por vencido. La carencia de la luz, la esperanza y el compromiso de la fe en los nuestros se ha de convertir en nuestro corazón en una inquietud que no se acaba, en un fuego que no se extingue.
Las más de las veces, las parroquias no han sabido ofrecer grupos de reflexión y de dinamización entre los jóvenes. También ha faltado preocupación por la transmisión de la fe en el seno de la familia. No se ha enseñado a orar en familia, no se han desactivado las críticas y las descalificaciones constantes de los medios de comunicación hacia la fe y la Iglesia. Los niños y adolescentes han necesitado razones para creer que sus padres, por falta de formación, no podían darles. La actitud de crítica ácida de algunos padres hacia los errores y los pecados de la Iglesia ha tenido como consecuencia el desapego de la fe en los hijos. Habrá otras, sin duda, muchas; quizás tus hijos las tengan más claras.
Pero la fe en Jesucristo tiene tal potencia de humanizarnos, de abrirnos a la trascendencia, de confortarnos en los momentos difíciles que no podemos dejar de buscar caminos para que la llama de la fe ilumine a los nuestros.
Uno de los problemas de nuestras familias cristianas es el de la transmisión de la fe a los hijos. Padres creyentes y comprometidos con su fe se han encontrado con que sus hijos la rechazan abiertamente o se mantienen en la tibieza del catolicismo sociológico. Esta situación escapa a un análisis simplificador.
Pero Dios Padre nunca se da por vencido. La carencia de la luz, la esperanza y el compromiso de la fe en los nuestros se ha de convertir en nuestro corazón en una inquietud que no se acaba, en un fuego que no se extingue.
Las más de las veces, las parroquias no han sabido ofrecer grupos de reflexión y de dinamización entre los jóvenes. También ha faltado preocupación por la transmisión de la fe en el seno de la familia. No se ha enseñado a orar en familia, no se han desactivado las críticas y las descalificaciones constantes de los medios de comunicación hacia la fe y la Iglesia. Los niños y adolescentes han necesitado razones para creer que sus padres, por falta de formación, no podían darles. La actitud de crítica ácida de algunos padres hacia los errores y los pecados de la Iglesia ha tenido como consecuencia el desapego de la fe en los hijos. Habrá otras, sin duda, muchas; quizás tus hijos las tengan más claras.
Pero la fe en Jesucristo tiene tal potencia de humanizarnos, de abrirnos a la trascendencia, de confortarnos en los momentos difíciles que no podemos dejar de buscar caminos para que la llama de la fe ilumine a los nuestros.
Evangelio de hoy Domingo 28 de Febrero de 2016
San Lucas (13,1-9):
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas".
Función Principal de la Hermandad de los Angeles
La Hdad. de los Angeles celebró a las 12:00h. Función Principal de Instituto en honor a sus sagrados titulares, ocupando la Sagrada Cátedra D. José Joaquín Castellón Martín, párroco y Director Espiritual de la Hdad. Concelebrando D. Enrique Guerrero García.
Colocados los tableros para las catequesis
Ya se han colocado los tableros en los salones parroquiales para que los niños de las catequesis puedan exponer sus trabajos.
Viacrucis con los niños de catequesis.
Convivencia
cuaresmal de los niños de las catequésis de nuestra parroquia. Se ha
reflexionado sobre el Año de la Misericordia. Finalizará el acto con el
rezo del viacrucis por el interior del templo.
Comentario al Evangelio del Domingo dïa 28 de Febrero de 2016
Horizonte de luz (Lucas 9, 28-36)
“te estoy pidiendo que nos casemos todavía, no es eso. Sólo
te digo lo hermoso que me parece lo que se dicen los novios al casarse: “En la
salud y en la enfermedad, en las alegrías y en las penas…” Es hermoso que una
pareja se proponga amarse y cuidarse cuando en el horizonte aparezca la cruz.
Querernos como nosotros ahora es casi natural. Tú eres tan
hermosa, y tan buena conmigo, que no podría no quererte. Pero yo te querré
cuando ya seas viejecita y tu cuerpo ya no esté tan terso y suave; yo te querré
cuando estés enferma, y querré cuidarte con mimo; yo te querré aun cuando los
problemas de la vida ensombrezcan tu rostro.
No, no; no es que sea un romántico. ¿Qué clase de amor es el
que sólo quiere en lo fácil? Yo quiero que sigamos juntos, sobre todo, cuando
tengamos problemas. No me lo imagino, pero algún día uno de los dos estaremos
en un hospital, y me emociona pensar que el otro estará allí al lado de esa
cama. Yo quiero que nuestro amor sea tan fuerte que ilumine cualquier tiniebla.
Contigo a mi lado sólo me da miedo que no me quieras.
No, no; no me digas que pienso cosas extrañas. También
nosotros llegaremos a mayores; también nosotros podremos tener problemas con
nuestros hijos; también nosotros viviremos la enfermedad, la cruz. Y nada de
eso me da miedo sabiendo que cuento contigo.
Ven, ven; ven ahora aquí cerca que te abrace; acurrúcate en
mi pecho, que tu cercanía se convierte para mí en manantial de reconciliación y
de paz. Teniéndote así, ¿cómo no creer en Dios?
Evangelio del Domingo dïa 28 de Febrero de 2016
Lucas 13:1-9
En aquel mismo momento llegaron algunos que le contaron lo de los galileos, cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.
Les respondió Jesús: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que todos los demás galileos, porque han padecido estas cosas?
No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.
O aquellos dieciocho sobre los que se desplomó la torre de Siloé matándolos, ¿pensáis que eran más culpables que los demás hombres que habitaban en Jerusalén?
No, os lo aseguro; y si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.»
Les dijo esta parábola: «Un hombre tenía plantada una higuera en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador: "Ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro; córtala; ¿para qué va a cansar la tierra?"
Pero él le respondió: "Señor, déjala por este año todavía y mientras tanto cavaré a su alrededor y echaré abono,
por si da fruto en adelante; y si no da, la cortas."»
Comentario al Evangelio del 14 de febrero de 2016
Tentaciones maritales (Lucas 5, 1-11)
Una tentación de las parejas jóvenes es querer vivir en una perenne adolescencia, sin querer asumir una entrega de por vida, aunque lo necesiten y lo quieran. “Somos pareja, pero casarnos son palabras mayores”; “nos vamos a vivir juntos, pero como amigos, cada uno con sus gastos”; “yo lo quiero mucho, pero no sé qué pasará en un tiempo”… No caigáis en la tentación de ser perennes adolescentes; la vida pasa factura, y el miedo que paraliza puede dejaros helados. Pensad vuestra Vida con sensatez y, después, dejaros llevar por su corriente de entrega.
En otra edad está la tentación de la “cardioesclerosis”; también conocida como guardar rencor de agravios pasados hace meses y años, y años. Si estás con tu pareja hace tantos años, ¿por qué no perdonaros de verdad y vivir la dulzura del cariño, ahora que tanta falta os hace? Se valiente y reconoce que la necesitas para ser tú.
La tercera tentación es la del “ella ya sabe que la quiero…”; demasiado frecuente en la edad mediana. ¿Y si no lo tiene claro?, ¿y si necesitas que se lo demuestres cada mañana y cada noche?, ¿y si comienza a pensar que ya no eres la persona con la que se casó hace algunos años? Sé valiente y demuéstrale que la quieres y la deseas; no caigas en la estupidez y no dilapides el amor, que se entregó como tesoro precioso, por escuchar “carrusel deportivo” o lo que quiera que sea.
Perdonad el atrevimiento de este pobre cura, pero tanta luz como hay en la experiencia de amor de pareja no debe taparla la maleza superficial. En el desierto todo se ve más claro.
Una tentación de las parejas jóvenes es querer vivir en una perenne adolescencia, sin querer asumir una entrega de por vida, aunque lo necesiten y lo quieran. “Somos pareja, pero casarnos son palabras mayores”; “nos vamos a vivir juntos, pero como amigos, cada uno con sus gastos”; “yo lo quiero mucho, pero no sé qué pasará en un tiempo”… No caigáis en la tentación de ser perennes adolescentes; la vida pasa factura, y el miedo que paraliza puede dejaros helados. Pensad vuestra Vida con sensatez y, después, dejaros llevar por su corriente de entrega.
En otra edad está la tentación de la “cardioesclerosis”; también conocida como guardar rencor de agravios pasados hace meses y años, y años. Si estás con tu pareja hace tantos años, ¿por qué no perdonaros de verdad y vivir la dulzura del cariño, ahora que tanta falta os hace? Se valiente y reconoce que la necesitas para ser tú.
La tercera tentación es la del “ella ya sabe que la quiero…”; demasiado frecuente en la edad mediana. ¿Y si no lo tiene claro?, ¿y si necesitas que se lo demuestres cada mañana y cada noche?, ¿y si comienza a pensar que ya no eres la persona con la que se casó hace algunos años? Sé valiente y demuéstrale que la quieres y la deseas; no caigas en la estupidez y no dilapides el amor, que se entregó como tesoro precioso, por escuchar “carrusel deportivo” o lo que quiera que sea.
Perdonad el atrevimiento de este pobre cura, pero tanta luz como hay en la experiencia de amor de pareja no debe taparla la maleza superficial. En el desierto todo se ve más claro.
Evangelio del Domingo día 14 de Febrero de 2016
El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 1-13
Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 1-13
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante
cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el
diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
—«Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le
contestó:
—«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del
mundo y le dijo:
—«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy
a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Jesús le contestó:
—«Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» Entonces lo
llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: —«Si eres Hijo de Dios,
tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti",
y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las
piedras".»
Jesús le contestó:
—«Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el
diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
—«Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le
contestó:
—«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".»
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del
mundo y le dijo:
—«Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy
a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.»
Jesús le contestó:
—«Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» Entonces lo
llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: —«Si eres Hijo de Dios,
tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti",
y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las
piedras".»
Jesús le contestó:
—«Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".»
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
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