Cáritas en el primer domingo de agosto de 2021


Domingo XVII del Tiempo Ordinario, 31 de julio y 1 de agosto de 2021:

Cada domingo, en la Eucaristía, nos alimentamos de la Palabra que se ha hecho carne para la vida del mundo y del Cuerpo y la Sangre del Señor, entregados para el perdón de nuestros pecados. Hoy proclamaremos que Jesús es el pan de la vida que sacia nuestra hambre para siempre. Jesús es el manantial de agua que sacia nuestra sed para siempre. Dispongámonos ante Jesús con fe, amor y confianza. Él nos acoge con bondad y misericordia. Dejémonos encontrar. Consintamos con gozo que el Señor, el Buen Pastor, nos tome en sus manos y nos abrace en su regazo.

Este domingo de Cáritas, Jesús se ofrece como alimento de nuestra vida y nos enseña que, junto al alimento material, existe un alimento que nos transforma en criaturas nuevas y nos conduce a la vida eterna: el Pan de la Palabra y de la Eucaristía. Pero el Señor también nos recuerda que, sin comer, no podemos subsistir; se preocupa de los hambrientos que no reciben de los ricos ni las migajas de sus mesas y nos enseña a sus seguidores a pedir al Padre nuestro pan de cada día. La colecta está destinada a la labor de Cáritas; seamos especialmente generosos, porque a través de ella compartiremos nuestro pan con muchas personas que carecen de él.

Textos del guión litúrgico de Cáritas Diocesana de Sevilla para este mes de agosto de 2021.

Horario de misa entre el 23 de julio y el 29 de agosto de 2021



Petición a Santiago (Mateo 20,20-28)

Petición a Santiago (Mateo 20,20-28), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 25 de julio de 2021.

Acabamos este curso de comentarios al evangelio del domingo precisamente el día de Santiago, patrón de nuestro país, España. Y me vais a permitir hacerle un ruego a este apóstol valiente y de fe profunda y sincera.

Ante el interrogatorio intimidante del Sanedrín judío, bajo amenazas de quienes solo querían perpetuarse en el poder dijo Santiago: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”, y les dio nuevamente testimonio de la resurrección de Jesús, y de que es el sentido verdadero de la vida de cada persona. Santiago profesó el seguimiento de Jesús con tal fidelidad que se hizo colaborador del acontecimiento más grande de toda la Historia.

Y a Santiago le pediría que, en esta España nuestra, haya profesionales que con fidelidad se entreguen en su profesión verdaderamente al bien común, y ciudadanos que busquen aportar lo mejor de sí a la sociedad.

La necesidad de médicos, enfermeros y personal sanitario verdaderamente profesional se ha puesto claramente de manifiesto en esta epidemia que todavía sufrimos. Pero hacen falta profesores, arquitectos, científicos, empresarios y emprendedores que hagan de su trabajo una verdadera profesión, una entrega fiel al bien común. También necesitamos ciudadanos maduros y responsables que no se dejen llevar más por eslóganes simplistas y redondos, o por una polarización visceral que quiere resucitar fantasmas del pasado; ciudadanos que se sientan responsables del destino de nuestra tierra; que no se pregunten qué puede hacer mi país por mí, sino qué puedo yo aportar para construir España.

A esta tarea cívica, la fe en Jesucristo, como mostró el apóstol Santiago, tiene mucho, mucho que aportar. Feliz verano.

El Señor es mi pastor, nada me falta (Marcos 6,30-34)

El Señor es mi pastor, nada me falta (Marcos 6,30-34), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 18 de julio de 2021.

Hubo un tiempo en el que creía que, con mi tesón, mis fuerzas y mi inteligencia, podía triunfar en la vida. Creía que el mundo giraría en torno a mí, y nada me tendría que faltar. Pero vinieron las dificultades, los desengaños, las traiciones –propias-, y descubrí que una persona sola no es nada.

Hubo un tiempo en el que confiaba ciegamente en mis amigos, en mi pareja, en la fuerza que tiene la unión de voluntades para conseguir un fin. Pero vinieron las desavenencias, los celos estúpidos, las debilidades –propias y ajenas-, y descubrí que no sólo las fuerzas, sino también las carencias de uno se multiplican por dos cuando somos dos.

Hubo un tiempo en el que la afirmación de la vida era el valor más grande; en el que lo cotidiano y lo pequeño se engrandecían en el valor de lo presente. Pero vino la enfermedad y el dolor, y el presente sólo era un momento oscuro a la espera de más oscuridad.

Hubo un momento, definitivo, en el que comprendí que andaba cansado y desorientado, como oveja sin pastor; y me convencí –por fin- de que ni mi libertad, ni mis logros, ni mi propia vida tenía sentido si todo no toma asiento en una bondad grande que nos abraza en la alegría y el dolor, en la soledad y la compañía, en la vida y la muerte. Somos personas, no semi-dioses, y necesitamos la mirada, la guía, el abrazo y la cura del Buen Pastor.

Un día, Jesús de Nazaret vio a su pueblo y los vio cansados y desorientados como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles. Cuánto necesitamos la enseñanza del Buen Pastor que dé sentido con su palabra a nuestra vida. Él no sólo enseña y conforta, también crea, con su palabra, lo inesperado.

Una fe peligrosa (Marcos 6,7-13)

Una fe peligrosa (Marcos 6,7-13), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 11 de julio de 2021.

Es un dato tristemente contrastado en muchos países que el cristianismo es, en la actualidad, la religión que más perseguida. En algunos países está prohibida y en otros se la confina tras los muros de los pocos templos que se permiten, en otros se la ridiculiza y se exageran sus errores. Miles y miles de personas son represaliadas y perseguidas cada año, algunos son asesinados. Y es que la fe cristiana es peligrosa por su talante apostólico, porque la experiencia profunda de la fe nos llama a los creyentes a compartir con los demás el sentido hondo y luminoso que ofrece Cristo a nuestras vidas.

Un cristianismo de misas solemnes y ritos antiguos, o un cristianismo de folklores y tradiciones festivas, no encontrará mucha persecución; al contrario, recibirá subvenciones de quien quiere instrumentalizarla como medio de propaganda personal. Un cristianismo de sacristías hacia dentro, que no cuestiona la injusticia de la sociedad en la que vive, que no tiene en su centro los sufrimientos de los pobres, no será perseguido; un cristianismo que tenga en más importancia su beneficio que el mandato misionero de Cristo, no será perseguido.

Cuando los cristianos entramos a cuestionar una economía que descarta a los más pobres, una moral de lo políticamente correcto que pierde el horizonte de la sensatez y del bien; cuando los cristianos vivimos y anunciamos que Cristo es Señor, y que ninguno de los “señores” de este mundo es nada en comparación con Él…, empezamos entonces a ganarnos la marginación y la persecución.

Cristo nos envía a ser apóstoles, a que busquemos la justicia en el mundo, a que tengamos la evangelización como prioridad de toda su vida, teniéndolo como auténtico sentido de la vida.

Comunicado parroquial, 6 de julio

Comunicado por el WhatsApp parroquial (6/7/21):

Desde nuestra parroquia, compartimos la alegría del bautismo de un adulto en las confirmaciones que celebramos el pasado 26 de junio.

Y aprovechamos para comunicar la incorporación de Juan Antonio Camacho como director de Cáritas parroquial. Rezamos por él para que su servicio a los más pobres sea testimonio de fe apostólica.

Colaboramos con Cáritas, julio de 2021


Sábado 3 y domingo 4 de julio, primer fin de semana del mes: Colaboramos con Cáritas.

En el mensaje de Cáritas Diocesana de Sevilla:  

Recuerda el papa Francisco en la encíclica «Fratelli tutti» que «la vida subsiste donde hay vínculo, comunión y fraternidad». Tengámoslo especialmente presente en nuestra mirada a aquellos hermanos necesitados que reclaman nuestra atención y ayuda. Para ellos os pedimos vuestra generosidad en la colecta que, como cada primer domingo de mes, será destinada a la labor de Cáritas. Dios recompensará vuestra aportación engrandeciéndola por su gracia.

Guión litúrgico de Cáritas Diocesana de Sevilla.

“Con la Iglesia hemos dado, Sancho” (Marcos 6,1-6)

“Con la Iglesia hemos dado, Sancho” (Marcos 6,1-6), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 4 de julio de 2021.

Buscaba don Quijote de la Mancha, entre las sombras de la noche, el inexistente palacio de la bella Dulcinea del Toboso. Cuando ve la sombra de un edificio alto y robusto, y piensa que había tenido éxito en su búsqueda. Al clarear el día, se dio cuenta de que no era palacio ninguno sino la torre de iglesia, que allí estaba. Desilusionado, pronunció esta sentencia que ha pasado a nuestro refranero como crítica a un poder institucional al que ni razones ni presiones consiguen mover.

La Iglesia sigue mostrando, a veces, un inmovilismo que justifica el dicho. Cuando mostramos recelo y rechazo contra toda novedad, cuando buscamos los defectos de todo movimiento social y lo juzgamos con dureza, cuando se pretende imponer a toda la sociedad normas morales que solo han de acogerse en la libertad de la experiencia de fe, parece que el refrán tiene razón. Y el hecho es que no faltan entre los discursos eclesiásticos condenas indiscriminadas de la filosofía moderna y de los movimientos sociales que han conseguido hacer avanzar la democracia y la libertad de nuestra sociedad.

Para que se nos escuche con empatía, y nuestras razones sobre la persona y la sociedad tengan eco, san Pablo nos ofrece un camino adecuado: el reconocimiento de las propias debilidades, y vivir con humildad la tarea de anunciar la verdad del Evangelio. Del mismo modo, Jesús –con extrañeza, pero sin condenas-, tuvo que aceptar que sus paisanos no creyeran en Él, sin que ello le impidiera anunciar el Reino. También nosotros, aceptando la libertad y la diversidad de la sociedad en que vivimos, tenemos que denunciar con humildad y sin componendas, las ideologías y los comportamientos que deshumanizan, que cercenan la vida, y anunciar la misericordia de un Dios que es Padre y que siempre espera nuestra conversión.

En lo más humano, Dios (Marcos 5,21-43)

En lo más humano, Dios (Marcos 5,21-43), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 27 de junio de 2021. 

Cuando Dios quiso desplegar su poder sobre la historia, para salvar a los hombres de la violencia y el sinsentido que vivimos, envió a nuestra tierra a su propio Hijo hecho hombre como nosotros, que pasó por el mundo como un hombre cualquiera, semejante en todo a nosotros excepto en el pecado.

Esta decisión inaudita e inimaginable de Dios, casi incomprensible para nosotros, nos permite descubrir el poder de Dios en lo más humano: una caricia, un sentimiento de compasión, una broma hecha con ternura, una petición de perdón… En todo lo auténticamente humano, en todo lo verdaderamente humano, está el poder de Dios para despertar la humanidad de quien lo acoge.

Si Dios hubiera querido mostrar su poder desde la imposición y la tiranía, hubiera anulado nuestra libertad y nuestra humanidad. A nadie se le puede obligar a amar; el amor solo lo suscita en nosotros quien nos ama verdaderamente, quien nos ama con paciencia, con alegría, siendo capaz de sufrir por nosotros.

En el evangelio de este domingo, Jesús se nos muestra como transmisor, como dador de vida. Quien se acerca a Jesús se encuentra con una vida que lo conforta y lo consuela, que lo levanta y lo dignifica, que le permite ponerse al servicio, él mismo, de la vida. Una mujer largo tiempo enferma y una adolescente en las puertas de la vida son las testigos del poder divino que tiene la humanidad de Jesús. Una pudo, a escondidas, acariciar su manto; otra escuchó, desde el sueño, la ternura de su voz poderosa.

Cuántas veces, también nosotros, hemos experimentado el poder divino de lo mejor de lo humano, en quien nos permitió que le acariciáramos, en palabras de ternura que nos levantaron.

Cristo de la Misericordia, 23 de junio

 


Así luce la imagen del Cristo de la Misericordia, iluminado por el sol de la mañana, en estas vísperas de San Juan.

Es sólo en estos días, en los que el sol del amanecer, ilumina de lleno y directamente nuestra imagen del Señor.

Comunicado por el WhatsApp parroquial, 23 de junio de 2021.