Esta tarde del viernes 21 de octubre, a las 19:30 h., misa por las personas que sufren por el cáncer de mama, y por las que han fallecido.
La misa de vísperas, con animación litúrgica musical
El sábado 22 de octubre de 2022, la misa de vísperas de las 19:30 h. en nuestra Parroquia de San José Obrero, contará con intervención de un pequeño grupo de canto, que animará la liturgia eucarística.
Nuestro párroco, nombrado Arcipreste de San Juan de Aznalfarache
El Arzobispo de Sevilla, Mons. D. José Ángel Saiz Meneses, llamó a nuestro Párroco de San José Obrero hace unos días, para comunicarle que había pensado nombrarlo arcipreste del arciprestazgo de San Juan de Aznalfarache.
El arciprestazgo es un órgano de coordinación y de misión en común de las parroquias de una misma zona. En concreto, el de San Juan de Aznalfarache comprende las parroquias de las siguientes localidades: Almensilla, Coria del Río, Gelves, Isla Mayor, Mairena del Aljarafe, La Puebla del Río, Palomares del Río y nuestra localidad. En total, 12 iglesias parroquiales.
Junto a otros cuatro arciprestazgos del Aljarafe, conforman la demarcación de la Vicaría Oeste de nuestra Archidiócesis.
Nuestro párroco, José Joaquín, ha aceptado asumir el cargo con responsabilidad y acierto. Oremos por él para que Dios le bendiga y la Luz de Cristo le ayuden para la mejora de la coordinación arciprestal entre parroquias, mostrando especialmente nuestra preocupación como seguidores de Jesús por los más necesitados.
Reunión del consejo pastoral parroquial, 18 de octubre
Este martes, día 18 de octubre de 2022, se reúne el consejo pastoral parroquial, formado por los representantes de los grupos y carismas de nuestra Parroquia de San José Obrero y daremos un impulso a las distintas pastorales de nuestra comunidad.
Siembra pobreza (Lucas 18,9-14)
Siembra
pobreza (Lucas 18,9-14), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 23 de
octubre de 2022, XXX del Tiempo Ordinario, ciclo C.
Siembra pobreza, que recogerás verdadera
riqueza. Es una ley de nuestra vida. El labrador siembra un pequeño grano de
trigo, sin la certeza de que la lluvia llegará a tiempo para hacerlo germinar.
Pero aquella siembra, de unas cuantas espuertas de grano, da una cosecha que
permite tener pan a todo un pueblo. Siembra tú también pobreza, en tu corazón y
en tu vida.
Siembra la pobreza y la humildad del
arrepentimiento en el daño que has hecho y en las faltas de coherencia que has
vivido, y recogerás una cosecha grande de paz interior, de crecimiento
personal. El perdón de Dios hace el milagro.
Siembra en tu vida la pobreza del esfuerzo
por desarrollar tus capacidades, la pobreza del trabajo cotidiano por llevar
adelante tus proyectos; y recogerás la cosecha abundante de ser una persona de
la que se fían los demás, una persona que se tiene en cuenta para hacer el
bien. Dios bendice a los que son fieles a Su voluntad.
Acoge en tu vida la pobreza del
menosprecio injusto, de las críticas infundadas, de la persecución –una siembra
amarga-; pero recibirás a cambio un amor purificado y limpio, cribado de odios
y de recelos, adornado con la confianza y la presencia de Dios.
Pesebre, Calvario, Eucaristía… Cristo nos enriquece con su pobreza; que, al acoger la sencillez y la pobreza, Él nos enriquezca con su amor.
Imagen de fe (Lucas 18, 1-8)
Imagen de fe (Lucas 18, 1-8), breve
comentario sobre el Evangelio del domingo 16 de octubre de 2022, XXIX del
Tiempo Ordinario, ciclo C.
Muchas imágenes podía haber escogido Jesús
para mostrar a sus discípulos la actitud de fe. Podía haber hablado de quien
iba al templo a rezar cada día; o de quien escuchaba las Escrituras con actitud
humilde; o de quien daba limosna a un pobre. Pero escoge una imagen de la fe
verdadera, por decirlo así, no muy religiosa.
Jesús compara la actitud de fe con una
mujer que, habiéndose quedado viuda, reclama persistentemente al juez lo que le
corresponde en justicia, para poder sacar adelante a sus hijos. Aquella mujer,
desde la herida de la soledad y el recuerdo del amor ausente, pedía lo justo y
necesario para que sus hijos tuvieran vida. No sabía el juez lo que es una
madre cuando se negaba a atender su petición, pensando que pronto iba a dejarlo
en paz.
Así ha de ser nuestra oración por las
familias que viven la violencia estructural del paro, o de los contratos
precarios, o de unos sueldos que condenan a la pobreza. Así ha de ser nuestra
oración por los niños y adolescentes expuestos a la adicción de la pornografía
y a la vaciedad de una vida consumista, en peligro de cualquier radicalismo que
quiera captarlos. Así ha de ser nuestra oración por los ancianos y los
enfermos, que tienen más facilidades en acogerse a la ayuda al suicidio que a
una atención adecuada a sus necesidades.
La oración, cuando es como la de una madre, siempre lleva a buscar caminos de ayuda concreta a quien sufre.
Misa del 12 de octubre
En nuestra Parroquia de San José Obrero, este miércoles, 12 de octubre de 2022, día de la Hispanidad, como es festivo, aunque no de precepto, tendremos la misa parroquial a las 11:00 h.
La tradición de la Virgen del Pilar, según
documentación del siglo XIII que se conserva en la catedral de Zaragoza, se
remonta a la primera hora apostólica. La tradición legendaria asegura que
Santiago el Mayor había desembarcado en la Península por el puerto de
Cartagena, predicando desde entonces por diversos territorios del país.
Los documentos dicen textualmente que
Santiago, "llegó con sus nuevos discípulos a través de Galicia y de
Castilla, hasta Aragón, donde está situada la ciudad de Zaragoza, en las
riberas del Ebro. Allí predicó Santiago muchos días y, entre los muchos
convertidos eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de
día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún
descanso".
En la noche del 2 de enero del año 40,
Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando "oyó
voces de ángeles que cantaban Ave María, Gratia Plena y vio aparecer
a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol". La
Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le
construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de
pie y prometió que "permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos
para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con
aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio". Desapareció la
Virgen y quedó ahí el pilar. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del
prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y,
antes de que estuviese terminada la Iglesia, Santiago ordenó presbítero a uno
de sus discípulos para servicio de la misma, la consagró y le dio el título de
Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia
dedicada en honor a la Virgen Santísima.
La devoción del pueblo por la Virgen del
Pilar se halla tan arraigada entre los españoles desde épocas remotas, que la
Santa Sede permitió el establecimiento del Oficio del Pilar en el que se
consigna la aparición de la Virgen del Pilar como "una antigua y piadosa
creencia". En 1438 se escribió un "Libro de Milagros" atribuidos
a la Virgen del Pilar, que contribuyó al fomento de la devoción hasta el punto
de que, el rey Fernando el Católico dijo: "creemos que ninguno de los
católicos de occidente ignora que en la ciudad de Zaragoza hay un templo de
admirable devoción sagrada y antiquísima, dedicado a la Santa y Purísima Virgen
y Madre de Dios, Santa María del Pilar, que resplandece con innumerables y
continuos milagros".
El Papa Clemente XII señaló la fecha del
12 de octubre para la festividad particular de la Virgen del Pilar, pero ya se
celebraba desde siglos antes en todas las iglesias de España y en los pueblos
hispanos.
Tres rasgos peculiares que caracterizan a
Ntra. Sra. del Pilar y la distinguen de otras advocaciones marianas. El primero
es que se trata de una venida extraordinaria de la Virgen durante su vida
mortal. La segunda la constituye la Columna o Pilar que la misma Señora trajo
para que sobre él se construyera la primera capilla que, de hecho, sería el
primer templo mariano de toda la Cristiandad. Y la tercera es la vinculación de
la tradición pilarista con la tradición jacobea; por ello, Zaragoza y
Compostela, el Pilar y Santiago, han constituido los ejes fundamentales en
torno a los cuales ha girado durante siglos la espiritualidad de España.
La Basílica del Pilar, en Zaragoza,
constituye en la actualidad uno de los santuarios marianos más importantes del
mundo y recibe continuas peregrinaciones. Ante la Virgen han orado gentes de
todas las razas, desde las más humildes, hasta los reyes y gobernantes más
poderosos, e incluso pontífices. El grandioso templo neoclásico se levanta
sobre el lugar de la aparición, conservándose la Columna de piedra que la
Virgen dejó como testimonio, un Pilar que simboliza la idea de solidez del
edificio-iglesia, el conducto que une el Cielo y la Tierra, a María como puerta
de la salvación.
El día 12 de octubre de 1492 fue
precisamente cuando las tres carabelas de Cristóbal Colón avistaban las
desconocidas tierras de América, lo que ha motivado que la Virgen del Pilar
haya sido proclamada como patrona de la Hispanidad.
Después de la crisis
Evangelio del Domingo
Después de la crisis (Lucas 17, 11-19)
En época de crisis aumenta nuestro fervor religioso. Cuando nada parece que puede ayudarnos, nos acogemos con fe a la presencia siempre firme y misericordiosa de Dios Padre. Pero ¿y después de la crisis qué? ¿Volvemos a nuestra situación de lejanía de lo religioso? ¿Volvemos a vivir con actitudes contrarias a la fe en Jesucristo?
El evangelio de este domingo nos presenta a 10 leprosos que iban en grupo por uno de aquellos caminos cercanos a Jerusalén. Iban en grupo para conseguir la ayuda unos de otros, ya que a otras personas no podían ni acercarse. Ven de lejos a Jesús; han escuchado que hacía milagros; y le gritan desesperados: “Jesús, maestro, ten piedad de nosotros”. Jesús los manda a presentarse a los sacerdotes del templo de Jerusalén; ellos le obedecen y todos quedan limpios. Pero solo uno de ellos vuelve hacia Jesús, se postra ante él y da gloria a Dios.
Ante esto, Jesús dice unas palabras enigmáticas: “¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero? Levántate, vete; tu fe te ha salvado”.
¿Qué significa esta salvación, que es más que la curación de la lepra? ¿Por qué la actitud de glorificar a Dios, signo de una fe distinta a la fe en el milagro, es la que lo salva? Aquel leproso volvió a su casa, pero recordaría siempre el rostro de aquel ante quien se postró a sus pies; buscaría saber de él, de sus enseñanzas y de toda su vida.
Nada sin fe (Lucas 17, 5-10)
Nada sin fe (Lucas 17, 5-10), breve
comentario sobre el Evangelio del domingo 2 de octubre de 2022, XXVII del
Tiempo Ordinario, Santos Ángeles Custodios.
Nada hay en esta vida sin fe. Algunos
presumen de no tener fe, pero eso es un absurdo, un contrasentido, una actitud
inhumana. Fe es la confianza en el amigo en quien confiamos; fe es entregar el
corazón a la persona a la que quieres; fe es poner tu vida completamente al
servicio de tus hijos; fe es llenar el alma con la belleza que nos rodea; fe es
acoger con sinceridad el sentimiento de compasión por la persona que sufre y
disponerte a ayudarla en algo.
Sin fe, los científicos no investigarían
la nueva hipótesis que revolucionará nuestra imagen del mundo, y que antes de
ser comprobada requiere de años y años de entrega a lo que no saben si
ratificarán los experimentos. Sin fe no se entregaría el artista a su intuición
estética para captar la esencia de los sentimientos humanos como hasta ahora
nunca se había hecho. Cuando nos falta la fe nuestro espíritu languidece. Pero
con solo un poco de fe -“si vuestra fe fuera al menos como un pequeño grano de
mostaza”, dice el Señor-, caminamos en esperanza. Sin fe el hombre no sería
persona.
Vivir en la fe es acoger una existencia
plena. Pero la fe, cuando es auténtica, siempre exige entrega y gratuidad.
Creemos en lo que es más grande que nosotros; en lo que merece asumir cualquier
penalidad; ante lo que, después de habernos entregado por entero, podemos
decir: “siervo inútil soy, solo he hecho lo que tenía que hacer”.
Piensa un poco: ¿Quién merece, en verdad, que le entregues así tu vida?
“Somos lo que damos. Somos Amor”, 2 de octubre
Domingo 2 de octubre de 2022, XXVII del
Tiempo Ordinario, ciclo C.
“Somos lo que damos. Somos Amor”. Dios nos
llama a concretar la caridad con nuestro actuar, pues cada vez que nos hemos
inclinado ante las necesidades de los hermanos, hemos dado de comer y beber al
mismo Jesús, hemos vestido, ayudado y visitado al Hijo de Dios. Vivamos la
Eucaristía como el banquete del amor y que ella nos ayude a devolverle a Dios
algo de lo mucho que nos da, sirviendo a los que sufren. Que seamos ministros
de la caridad, no solo en un acto concreto, sino en una vida entregada a los
más pobres.
Igual que el Señor viene a nuestro
encuentro y se ha inclinado sobre nosotros cuando más nos hacía falta, así
también los voluntarios de Cáritas hemos de salir al encuentro de Él, e
inclinarnos sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera,
sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los
refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos, sobre los ancianos
que viven en soledad... En nombre de la Iglesia, en nombre vuestro, los
voluntarios de Cáritas, queremos que, donde haya un hermano necesitado, allí
esté nuestra presencia como Iglesia que sostiene y da esperanza.
Pedimos la colaboración de todos en la
colecta; muchas gracias por la generosidad.
Textos
extraídos del guión litúrgico mensual de Cáritas Diocesana de Sevilla.
Que Dios nos bendiga a todos.








