Normas durante la pandemia, desde el 12 de mayo de 2020


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HORARIO NO VÁLIDO
En el vídeo inicial, D. José Joaquín Castellón, Párroco de San José Obrero, nos explica cuáles son las normas para el acceso y la participación en las misas y cultos de nuestro templo parroquial.

La confesión podrá ser antes de las misas y en diálogo con el Párroco.

NOTA: Para todas estas indicaciones, recordamos el teléfono parroquial (también para informaciones por WhatsApp):
636.017.312.


Siguiendo las normas de la diócesis y las directrices del gobierno:
  • El aforo de nuestro templo es ahora de 85 personas (un tercio de su capacidad total). Cuando se llegue a ese aforo, se cerrarán las puertas, para preservar la salud de todos.
  • Todos tenemos que llevar mascarillas, excepto el sacerdote, los lectores y la persona que cante, en los momentos en que sea necesario para su servicio.
  • Entraremos al templo por la puerta de la derecha y nos desinfectaremos los pies.
  • Si es necesario, hay líquido desinfectante para las manos tras pasar por la puerta de entrada.
  • A la hora de la comunión, el celebrante dirá una sola vez para todos "el Cuerpo de Cristo" y quienes lo vayan a recibir dirán en ese momento "Amén". Recibiremos la comunión en silencio.
  • Saldremos del templo por la puerta de la izquierda (la derecha, según se sale), procurando guardar la distancia social recomendada.
  • Acabada la celebración, desinfectaremos los bancos.

El Párroco espera la comprensión y la colaboración de todos. Los cristianos somos los primeros en desear cuidar de la salud de los demás y hemos de poner todo de nuestra parte.

Horario de la misa el lunes 11 de mayo



El lunes 11 de mayo, V de Pascua, excepcionalmente, tenemos misa comunitaria a las 11:00 y también a las 20:30 h.

Misa de reencuentro con el Señor en nuestra Parroquia, con el resto de la comunidad, con los hermanos en la fe, con amigos y vecinos…

Misa del domingo 10 de mayo, V de Pascua


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Misa del Domingo V de Pascua, en nuestra Parroquia de San José Obrero (San Juan de Aznalfarache), el día 10 de mayo de 2020.

Catequesis del V domingo de Pascua


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Catequesis para los niños, con testimonios, en este Domingo V de Pascua, día 10 de mayo de 2020, por calles de la feligresía.

Jesús es el camino, la verdad y la vida.

El atrevimiento de Jesús (Juan 14,1-12)

El atrevimiento de Jesús (Juan 14, 1-12), comentario sobre el Evangelio del 10 de mayo del 2020.


Un día me dijo un amigo que presumía de no ser creyente, a pesar de que había tenido una relación de amistad profunda con otro sacerdote, con Diamantino García: “Vosotros, los cristianos, yo creo que os centráis demasiado en Jesús; hay muchas otras personas a las que admirar y que pueden servirnos de inspiración. ¿A qué tanta insistencia en Jesús de Nazaret?”.

Y parte de razón tenía. Los cristianos tenemos como centro de nuestra vida y de nuestra experiencia religiosa una persona, que vivió en un momento de la historia y en un pequeño país del mundo. Es sorprendente. Más sorprendente aún es que esa persona dijera a sus discípulos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida; quien me ve a mí, ve al Padre que está en los cielos”. No me digan ustedes que no es un atrevimiento inusitado. Y, sin embargo, a lo largo de dos mil años de historia, innumerables personas, desde labriegos iletrados hasta eximios intelectuales, desde revolucionarios políticos hasta ascetas y místicos, han encontrado plenitud y esperanza para su vida en la Vida de Jesucristo.

No llenan nuestro corazón los ideales abstractos con los que soñamos en la adolescencia; ni el amor con condiciones que podemos entregarnos unos a otros desde nuestra limitada libertad. Estamos hechos para acoger un amor que nos haga ir más allá, y vivir corporalmente trascendiéndonos. Ninguna “inmaterialidad de pensamiento” nos puede hacer feliz. Sólo el abrazo y la comunión, el beso y la compañía, la mirada comprensiva y la palabra que alienta, la broma amistosa y la declaración torpe del enamorado, ponen luz en nuestros ojos. Y eso sólo lo puede una persona, frágil, humana, fraterna, que comparta su pan y vino con nosotros.

Misa del Domingo IV de Pascua, el Buen Pastor


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Misa del Domingo IV de Pascua, el Buen Pastor, en nuestra Parroquia de San José Obrero (San Juan de Aznalfarache), el día 3 de mayo de 2020.

Catequesis del Buen Pastor



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Catequesis para los niños, con testimonios, en este Domingo del Buen Pastor, día 3 de mayo de 2020.

Escuchar y decidir (Juan 10, 1-10)

Escuchar y decidir (Juan 10, 1-10), comentario sobre el Evangelio del 3 de mayo del 2020.

Cuando vivimos sin escuchar, decidimos a ciegas. Y, ¡tantas veces vivimos sin escuchar!... Sin escuchar a los que nos rodean y sin siquiera escucharnos a nosotros mismos. Vivimos de rutinas, de prejuicios, de lo que se dice y se piensa, sin acoger la novedad que nos trae el presente. Y de los acontecimientos siempre podemos sacar una enseñanza, siempre nos habla Dios. Esta pandemia nos ha mostrado la fragilidad de nuestra propia vida; y la necesidad que tenemos de cuidarla.

Mal saldríamos del confinamiento, que ha marcado el mes posiblemente más extraño de nuestra vida, repitiendo los mismos vicios y prejuicios. Ojalá este confinamiento nos haga más cariñosos, comprensivos y dialogantes con los nuestros. Ojalá este confinamiento nos haga más responsables con nuestra sociedad, valorando el trabajo de quien sostiene y cuida nuestra vida. Ojalá este confinamiento nos haga valorar a nuestros políticos menos desde la ideología y más desde la capacidad de gestionar y solucionar los problemas reales que nos afecten.

No sería admisible que siguiéramos mal pagando a médicos y personal sanitario. No será admisible que agricultores, jornaleros, y quienes mantienen el sector primario de nuestra sociedad, sigan teniendo que reclamar un precio justo por los productos de nuestra tierra y por fin se dote de condiciones aceptables a su trabajo. No será admisible que nuestros suministros esenciales dependan por completo de la importación, cuando hay tantos desempleados en nuestro país. No será admisible que gestos propagandísticos de lo políticamente correcto sean lo único que importe a nuestros políticos. Poco habríamos aprendido de las más de 24.000 muertes producidas, si pensáramos que nada hemos de cambiar.

Misa de la Fiesta litúrgica de San José Obrero, 1 de mayo


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Misa solemne de la Festividad litúrgica de San José Obrero, advocación titular de nuestra Parroquia de San José Obrero (San Juan de Aznalfarache), el viernes día 1 de mayo de 2020.


Muchas felicidades a la comunidad parroquial, feligreses y devotos. Que el santo patriarca nos proteja en este tiempo de dificultad, como lo hizo con María y Jesús.

San José Obrero, 1 de mayo


El 1 de mayo es el día nuestra Parroquia de San José Obrero, así que tendremos la emisión en directo de la Misa Solemne, a las 11:00 h., por el perfil parroquial en Facebook (desde las 12:00 h., en diferido por YouTube). Estamos invitados a participar desde casa toda la comunidad parroquial, devotos y vecinos de la feligresía, procurando que el sonido de la emisión sea un poco mejor.

Sobre la fiesta litúrgica de San José Obrero:
El día 1 de mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante. Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos (Fuente: Catholic.net).