Este viernes 24 de marzo de 2023, será el
traslado de las imágenes de Nuestra Señora de los Ángeles y del Señor de la
Humildad a su casa hermandad, también con la oración del viacrucis.
Viacrucis de la Hermandad de los Ángeles y traslado de imágenes, 24 de marzo
Viacrucis de los niños, 24 de marzo
Este viernes 24 de marzo de 2023,
tendremos el viacrucis de los niños a las 5 de la tarde; el grupo de
poscomunión y los catequistas ha preparado esta oración, que se hace por las
calles del barrio de San José, con mucha dedicación.
Huele a muerto
Evangelio del Domingo
Huele a muerto (Juan 11, 3-45)
Perdóneme la expresión, pero en nuestra vida, muchas veces, “huele a muerto”.
“Huele a muerto” en nuestras instituciones, en las que parece que se ha naturalizado la corrupción y la ineptitud sin que lleguen dimisiones ni destituciones. Solo es grave la corrupción de los otros. Cuando esto sucede así, y hasta los altos cargos de la judicatura tienen “sensibilidad partidista”, nuestro sistema institucional va degenerando en democracia de baja intensidad.
“Huele a muerto” en nuestra cultura, en la que se está asumiendo que el tener hijos, en vez de ser la máxima realización del amor de una pareja, se entiende como una esclavitud, como una rémora para la propia felicidad. Ha tardado en llegar, pero el espejo del aborto es la eutanasia; parece que la vida que no responde a la ley del consumismo no tiene dignidad. ¿Es coherente defender la diversidad de las personas y tener como justificación del aborto la discapacidad del niño que va a nacer?
El egoísmo y el miedo, las ideologías de rechazo al otro y de cerrazón al misterio de la vida son veneno para que el amor, verdadero dinamismo del alma humana, pueda desarrollarse. Necesitamos salir de nuestras tumbas y encontrarnos unos con otros; necesitamos salir de nuestros sepulcros y acoger el don de la vida. En el evangelio de esta semana, Jesucristo se nos muestra como la resurrección y la vida; acogernos a Él, en cualquier circunstancia, es camino de vida plena.
De la luz a la oscuridad (Juan 9, 1-38)
De la luz a la oscuridad (Juan 9, 1-38), breve comentario
sobre el Evangelio del domingo 19 de marzo de 2023, III de Cuaresma, ciclo
litúrgico A.
Educados en una familia cristiana, con sus más y con sus
menos, como todas; alentados a ser compasivos con el que sufre, aunque no todos
diesen ejemplo; sabiendo que tenemos que poner a Dios como lo primero... nos
habíamos acostumbrado a vivir en una situación de luz. Los derechos humanos, la
igualdad de la mujer, la familia como vínculo de amor, la compasión con los
pobres…, han sido valores de nuestra cultura cristiana. Tan connaturales, con
nuestro modo de ver la vida, son que nos parecían inconmovibles.
Pero no es así, estamos volviendo a la oscuridad de
olvidar que el amor solo se vive en familia; de ver a quien no piensa como
nosotros como enemigos; de tener al dios de la guerra en la cúspide de un
Olimpo politeísta en el que vivimos desorientados. Los valores sociales son tan
dispersos, que ya no tienen la capacidad de orientar con sensatez la vida de
niños y adolescentes que, andan, muchas veces, perdidos al pairo de modas que
pueden destruirlos.
En toda situación, quien tiene la capacidad de llevarnos de la oscuridad a la luz es el encuentro personal con Jesucristo. Él, desde nuestro corazón, compartiendo con nosotros, el barro, la realidad que vivimos, abre en nuestra vida el camino de la plenitud del amor. La fe en Jesucristo tiene la fuerza de ir encaminando a los niños y a los jóvenes, a los mayores y a los ancianos, a los matrimonios y a los consagrados por la senda de la alegría sencilla y del amor entregado. Él es la Luz.
¿Qué hacer con las cenizas de un difunto?
¿Qué
hacer con las cenizas de un difunto?
La
postura católica es clara: las cenizas del fallecido no son “un objeto” y,
mucho menos, una propiedad. Ni siquiera basta con decir que son “un recuerdo”,
como sí lo es una foto o un objeto cargado de memorias del pasado. Son mucho
más.
La cremación es
lícita y las cenizas deben conservarse en un lugar sagrado.
La
Iglesia no ve razones doctrinales para evitar esta práctica, ya que la cremación
del cadáver “no toca el alma”, ni tampoco niega “la doctrina cristiana sobre la
inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo”.
La
Iglesia “sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos”, porque, con ella, se
demuestra un mayor aprecio por los difuntos.
Las
cenizas “deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si
es el caso, en un templo o en un área especialmente dedicada a tal fin por la
autoridad eclesiástica competente”.
No se puede conservar las cenizas en el hogar.
En nuestra Parroquia de San José Obrero, disponemos de un cinerario de uso gratuito, para que las cenizas de nuestros difuntos permanezcan así en un lugar sagrado. Sólo hay que comunicar al párroco el interés por que sean depositadas en este espacio.
Iglesia samaritana (Juan 4, 5-42)
Iglesia samaritana (Juan 4, 5-42), breve
comentario sobre el Evangelio del domingo 12 de marzo de 2023, III de Cuaresma.
Vamos por la vida sedientos, con una sed
a la que, muchas veces, no ponemos nombre y, otras, confundimos. Vamos
sedientos por la vida, y nos parece que estamos sedientos de un cuerpo perfecto
que mirarnos en el espejo, o de cuerpos perfectos –casi de plástico-- a los que
acariciar libidinosamente. Vamos sedientos por la vida, y nos parece que el
dinero podría saciar la sed que sentimos, que comprando cosas superfluas
seríamos más felices. Vamos sedientos de aceptación de los otros, la anhelamos,
la deseamos, y acabamos mendigándola: “¿Verdad que soy bueno?, ¿verdad que soy
mejor que tal o que cual?, ¿verdad que me admiras?...”. Y nuestra sed no se
satisface con nada de eso.
“El que bebe de esta agua vuelve a tener
sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que
yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial de agua que salta hasta
la vida eterna” –dijo el Señor.
Somos iglesias samaritanas, que
compartimos con todos los hombres la sed de la mujer de Sicar y que, como ella,
hemos encontrado el manantial que nos sacia de acogida y misericordia, de
exigencia y dignidad, de sentido profundo de la vida en los momentos de
dificultad.
Ojalá nuestras comunidades fueran como aquella mujer; comunidades de sedientos que, habiendo encontrado el manantial de Jesucristo en su vida, comparten con otros el amor profundo y el horizonte amplio de la fe que da sentido a cuanto hacemos y vivimos.
“Tuve hambre y me distes de comer…”, 5 de marzo
“Tuve hambre y me distes de comer…”
En el siglo XXI seguimos con guerras,
explotación, abusos, violencia, desigualdades, hambre… Situaciones calamitosas
que provocan el desplazamiento de personas buscando un futuro mejor para ellos
y sus familias. Esas nuevas situaciones generan vulnerabilidad y los relegan a
situaciones de marginalidad no deseadas; se convierten en carne de cañón para personas
sin piedad, que los explotan con trabajos precarios y mal pagados o incluso no pagándoselos.
Los alojan en infraviviendas, compartiendo habitaciones en casas hacinadas, sin
las más mínimas condiciones de higiene. Pueden llegar a ser hasta víctimas de
trata y explotación sexual.
Son relegados a situaciones de ilegalidad
no deseadas y abandonados a su suerte por las Administraciones, que no los
reconocen como ciudadanos dignos de ayuda.
Ante esas situaciones, Cáritas siempre
está ahí, aportando lo que puede, quitando hambre, pagando deudas y, sobre todo,
acompañando al que sufre. Buscándole recursos y medios con los que intentar
paliar esa situación e intentando crearles unas perspectivas de futuro más halagüeñas.
Damos amor a aquellos que nadie quiere y
dignidad a los que nadie reconoce. Evitamos colas del hambre y su
sobreexposición. Ayudamos desde nuestras parroquias, en silencio y con mucho
cariño, dando como voluntarios lo mejor que tenemos.
Y tú eres parte importante con tu ayuda y
colaboración. Tú, con tu generosidad, nos ayudas a ayudar, a ser lo que somos.
Esta Cuaresma, que te invita a dar limosna
y ayudar al necesitado, no olvides que, a través de Cáritas, tu limosna se
convierte en acto de amor justo y bien entregado.
Hoy es Domingo de Caritas, hoy es el momento de ser generoso con el hermano. Ayúdanos a ayudar. Muchas gracias.
Domingo de Cáritas, 5 de marzo
Celebramos el segundo domingo de Cuaresma,
tiempo litúrgico que nos dispone para celebrar renovados la solemnidad de la
Pascua. Nada más empezar la Cuaresma, se nos anuncia que, aunque el sufrimiento
y la cruz estén presentes de formas muy diversas en nuestra vida, estas
realidades nunca tienen la última palabra. Como a Jesús, también a nosotros nos
espera un destino glorioso de luz y de vida. Que la celebración de la
Eucaristía sea un momento para fortalecer nuestra esperanza y abrirnos a la
claridad de Cristo, el Hijo amado, para que también Dios, nuestro Padre, pueda
complacerse en nosotros.
Cada Cuaresma se nos invita a vivir la
limosna como un medio para crecer en la caridad y reconocer en los pobres a
Cristo mismo. La limosna, acercándonos más a los demás, nos acerca al mismo
tiempo a Dios y se convierte en un instrumento de auténtica conversión cuando
está movida por un amor auténtico. Nuestra aportación a la colecta de la
Eucaristía, destinada a nuestras Cáritas, es un buen modo de concretar esta
invitación que la Iglesia nos hace a practicar la limosna.
En este segundo domingo de Cuaresma, la
liturgia nos presenta el acontecimiento extraordinario de la Transfiguración de
Jesús. La luz que irradia su cuerpo transfigurado en el monte Tabor es un
anuncio anticipado de la gloria de la Resurrección. Si la semana pasada
contemplábamos a Jesús como verdadero hombre, que comparte con nosotros incluso
la tentación, hoy nos acercamos a él como Hijo de Dios capaz de divinizar
nuestra humanidad y de hacernos pasar de la oscuridad a la luz de la fe…
Textos extraídos del guión litúrgico de Cáritas Diocesana de Sevilla, para este domingo II de Cuaresma, ciclo litúrgico A, 5 de marzo de 2023.
Caminando juntos (Mateo 17, 1-9)
Caminando
juntos (Mateo 17, 1-9), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 5 de
marzo de 2023, II de Cuaresma, la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo.
Cuando
Jesús comenzó a hablar a los discípulos de que tenía que padecer y morir en
Jerusalén, quiso darles un signo que fortaleciera su esperanza en los momentos
duros. Se llevó a Juan, a Pedro, y a Santiago a una montaña alta y allí se
transfiguró delante de ellos, mostrándole el verdadero resplandor de su
divinidad. Aquella experiencia religiosa fue profunda y sentida, llenó su
corazón de una paz y una luz que nunca habían experimentado. Fueron unos
instantes o unas horas, no sabemos; fue Jesús el que los forzó a volver a la
vida cotidiana, al anuncio cotidiano del evangelio, a vivir desde la voluntad
del Padre la sucesión de las horas y los días.
La
cuaresma, nos dice el papa Francisco, es como este camino que lleva a los
discípulos a acoger en un encuentro personal y comunitario la luz de
Jesucristo. Hemos de encontrar, tal vez en las mismas actividades cotidianas,
la manera de poner en el centro de nuestros sentimientos y nuestras ideas al
Señor; hemos de encontrar momentos de soledad compartida para abrir nuestras
ventanas y que nos inunde el aire fresco del Evangelio; pero, después, hemos de
volver a nuestra vida cotidiana a seguir dando testimonio de nuestra fe. No
podemos aferrarnos ni fundar nuestra fe en experiencias extraordinarias; es en
la vida corriente, en la ambigüedad de lo cotidiano, donde tenemos que vivir
nuestro encuentro con el Señor.
Señor, que encontremos momentos de Tabor para acoger y vivir tu luz en la familia, en el trabajo, en el barrio, con nuestros hermanos, y caminar juntos hacia tu Reino.
Quinario de la Hermandad de los Ángeles, 28 de febrero a 4 de marzo
Como todos los años esta primera semana de
Cuaresma, del martes 28 de febrero al sábado 4 de marzo, tendremos el quinario
de la Hermandad de los Ángeles, comenzando a las 19:30 h., con el rezo del rosario.
Es un buen momento para acercarnos a la pasión del Señor, personal y
comunitariamente.








