Coro de niños

Este es el pequeño coro de niños de nuestra Parroquia de San José Obrero, que comenzó hace tres meses y ya anima el canto de la misa de niños. En total, son 10 de niños.

Fotografías de la cena solidaria, 12 de febrero

El sábado 12 de febrero de 2022, en el salón de la Hermandad del Rocío, tuvimos la cena solidaria de la Parroquia de San José Obrero, a favor de Manos Unidas, en este fin de semana de la Campaña contra el Hambre en el Mundo. Participaron unas 60 personas.

Para ver más fotos, haga clic sobre una de las imágenes, o aquí.

Jóvenes con Manos Unidas

Jóvenes de nuestra Parroquia de San José Obrero participaron en la cuestación en favor de Manos Unidas, para el desarrollo de los pueblos más pobres.

El lado sufrientemente humano de la vida (Lc 6, 17-26)

El lado sufrientemente humano de la vida (Lc 6, 17-26), breve comentario sobre el Evangelio del domingo 13 de febrero de 2022. 

La vida es gozo y alegría, es exuberancia y plenitud. Pero nuestra vida tiene primaveras y otoños; veranos e inviernos; momentos para reír y momentos para llorar. Por eso, la Vida es más que sus momentos de placer o de padecer. Solo el amor es Vida.

Cuando no entendemos esto –y nos cuesta la vida entera entenderlo-, tenemos el riesgo de dejar a un lado lo pobre, lo sufriente y lo sacrificado de la vida para adorar a quien nos promete placer, honores o riquezas; y, entonces, todo lo perdemos. Ay de nosotros, cuando a éstos pretendemos y los convertimos en el norte de nuestra vida. 

Cuando nos desprendemos todo eso, que es vano y superficial, podemos vivir felices en la pobreza y con los pobres; felices en el sufrimiento y con los que sufren; felices en debilidad y con los débiles; nuestros vecinos serán importantes porque son nuestros vecinos; lo mismo que somos importantes para nuestros padres, simplemente porque somos sus hijos. Esa es la vida.

Jesucristo mirando a sus discípulos, pescadores y labradores humildes, pobres trabajadores, cada uno con sus limitaciones, pero con la inmensa riqueza de haber sido elegidos, les dice una frase tan enigmática como revolucionaria y trascendente: “Dichosos vosotros los pobres porque vuestro es el Reino de los cielos”.

Cena solidaria, 12 de febrero


El sábado 12 de febrero de 2022, tras la celebración de la misa de 19:30 h., tenemos la cena solidaria en favor de los proyectos de Manos Unidas, en el salón de la Hermandad del Rocío. El precio simbólico es de 5 euros o lo que se pueda aportar. Durante el acto, nos informarán de la necesidad de comprometernos con los más pobres.

El poder del amor, febrero 2022

El poder del AMOR.

Llega un nuevo fin de semana (5 y 6 de febrero de 2022), que nuestra iglesia Diocesana dedica a Cáritas Parroquial. En la nuestra seguimos con un nivel importante de acogida y de entregas de alimentos a muchos que siguen pasando hambre física y carencia de todo.

Poco a poco, y con el cariño que nuestros voluntarios le ponen a su trabajo, estas acogidas van profundizando en todas las necesidades que nuestros usuarios traen, intentando que nuestra ayuda sea cada vez más integral.

Pronto pondremos en marcha un proyecto socioeducativo dedicado a los niños, en colaboración con la Universidad San Pablo CEU y con la ayuda de nuestra Hermandad de los Ángeles. Así daremos una nueva oportunidad en muchos aspectos a niños que, por su entorno empobrecido, pueden no tener la oportunidad que merecen. Gracias a la fuerza que Dios nos da, a vuestra oración y vuestra ayuda económica, podremos llevarlos a cabo

Sé generoso y ayúdanos a ayudar. Mil gracias y que el Señor y su Madre os bendigan.

Toda la vida en dos claves (Lc 5, 1-11)

Toda la vida en dos claves (Lc 5, 1-11): Breve comentario sobre el Evangelio del domingo 6 de febrero de 2022. 

La clave de la vida es escuchar la llamada que Dios te hace en la transparencia de lo cotidiano. El día a día va mostrándonos, si nos paramos un poco, en qué se ha de resolver nuestra vida. El profeta Isaías la descubrió en el templo, en una experiencia profunda de oración; Pedro, el pescador de Galilea, cuando descubre que tenía, delante de él, a alguien más grande de lo que podría imaginar; Saulo de Tarso la descubre ante el hastío y la contradicción de perseguir sin misericordia en nombre del Dios de la Misericordia. Si somos capaces de escuchar qué nos pide Dios y acogerlo, toda nuestra vida transcurrirá, con problemas y dificultades, pero con la certeza íntima de estar viviendo nuestra propia vida.

Pero después de esa opción fundamental, después de haber acogido la vocación de Dios que cimienta nuestra vida, tenemos que seguir atentos a las llamadas concretas que nos hace en las situaciones y personas que nos encontramos. ¿De qué sirvió escuchar la llamada a ser madre si, después, sabes más sobre la última telenovela turca que sobre la vida de tus hijos?; ¿de qué sirvió que le consagraras toda tu vida a Dios, si después esquivas el compromiso, disimulas tu orgullo y sólo buscas la comodidad? Cada día tiene un reto, cada día tiene su afán.

Alguna vez, cuando Dios llamó a tu puerta, tenías puestos los auriculares; pudo pasar, pero no lo escuchaste. Ese es el reto: ponerse en modo escucha.

Amar en el conflicto (Lc 4, 21-33)

Amar en el conflicto (Lc 4, 21-30), breve comentario sobre el evangelio del domingo 30 de enero de 2022. 

Amar cuando todo va bien, no es difícil; aunque siempre se requiere generosidad y madurez. Pero cuando llega el conflicto, la amistad, la hermandad y el amor de pareja se resienten.

Fue fácil amar a Jesús en las bodas de Caná, cuando el vino y la alegría empujaban al entusiasmo; fue fácil admirarlo cuando curaba a paralíticos y leprosos, o cuando daba de comer a las muchedumbres; era fácil admirarlo cuando contando parábolas y hablando palabras de sabiduría enseñaba a pensar. Pero cuando sus enseñanzas son críticas con la cultura de su tiempo, cuando no todos están de acuerdo con su palabra y comienzan las críticas y las amenazas es más difícil seguir estando a su lado.

Jesús nunca deja de amarnos; ni cuando nos ve enfermos y debilitados, o cuando recaemos en el pecado; ni siquiera cuando nos ponemos en su contra. Él amó a Pedro, incluso en sus negaciones; y a Judas en la traición. Su amor fue tan lejos que a todos dejó atrás.

Para nosotros es imposible amar así. Solo cuando nos entrega su Espíritu nos capacita para amar, también, en el conflicto: respetando al que está contra nosotros o nuestras ideas o nuestras acciones, pero sin dar marcha atrás en las convicciones que cimientan nuestra vida; dispuestos a reconocer en qué nos hemos equivocado, pero conscientes de que no podemos renunciar ni a la fe que tenemos, ni a manifestarla con nuestras palabras y nuestra vida.

Misa a la Patrona, en San Juan Bautista, 20 de enero

Este jueves, 20 de enero, la celebración de la misa parroquial es en la Parroquia de San Juan Bautista, en el segundo día del Triduo a nuestra Patrona de San Juan de Aznalfarache: Nuestra Señora de la Paz. Comienza a las siete de la tarde.

Invitamos a asistir a todos los parroquianos, feligreses y vecinos.

 

El pueblo de la Palabra de Vida

 Evangelio del Domingo

El pueblo de la Palabra (Lc 4, 14-21)




Lo que une y da consistencia a un pueblo es compartir una cultura, una manera de afrontar la vida, la solidaridad de los distintos grupos que lo componen y tener un proyecto de justicia en común. Los nacionalismos se empeñan en buscar en un pasado mítico y glorioso una identidad excluyente; y si no la tienen, se la inventan.

El pueblo de Dios en la Primera Alianza se alimentaba de un pasado memorable: Dios los había sacado de la esclavitud y la opresión a través de la gesta liberadora de Moisés. Pero lo que les daba consistencia como pueblo era la Ley de Dios. Una ley que habla de respeto y de mutua ayuda, una ley que busca la justicia y la solidaridad con el extranjero y los más pobres. Una ley que el mismo Dios de la misericordia y del perdón les había concedido.

La Iglesia, nuevo pueblo de Dios, reúne a personas de distintos países y culturas; pero tenemos en común ser llamados a una comunión íntima y comunitaria con Jesucristo; una comunión que nos hace procurar vivir con honestidad y dignidad nuestra propia vida, desear profundamente que todos tengan vida, y construir un mundo más justo. El relato “mítico” que nos identifica es el de un hombre que, siendo Dios, se entregó para salvarnos a todos. Por eso todo cristiano vive no para sí mismo, sino queriendo entregarse, en Cristo, a los demás.

Un pueblo cristiano no excluye, no margina, no condena; con todos comparte el pan y el vino de la Palabra de Vida.